Docentes y sindicatos ven la reforma educativa “drástica” pero valoran que prime el “esfuerzo”
Consideran que habrá menos abandono escolar al poder optar antes por FP
SELINA OTERO – VIGO Una reforma educativa “drástica” porque cambia la estructura de los cursos, la distribución de las asignaturas en Primaria y Secundaria, apostando por más carga lectiva en las materias tradicionales, adelanta un año la decisión de optar por Bachillerato o FP y retoma las extinguidas reválidas para el final de cada etapa. Profesores y sindicatos gallegos consultados consideran que será un cambio “duro y difícil”, si bien valoran que en muchos detalles, como las becas o los programas de refuerzo, “se prime el esfuerzo del estudiante por conseguir los retos”.”Quizás tantas reválidas tengan un efecto barrera y siempre decimos que para evitar tantos saltos al final de las etapas ya existe la evaluación continua”, explica Julio Díaz, del sindicato ANPE, quien considera que es una buena idea, como medida preventiva, que el estudiante tenga que devolver el dinero. “Es que tienen que verse los resultados tras lo invertido. Por ello es bueno que se incentive al alumno pero, por otra parte, también creo que habría que medir el grado de dificultad de las carreras porque no es igual de difícil aprobar la mitad de créditos en una titulación que en otra; es arriesgado que sea para todos por igual”, añade el portavoz de ANPE Galicia.
Considera Julio que será bueno para los alumnos desmotivados, que no encuentran su lugar en los últimos cursos de Secundaria, poder elegir antes, a los 14 años, itinerarios formativos que les lleve hacia FP o Bachillerato; “ya lo habíamos pedido y creo que, de este modo, es posible que abandonen menos antes de terminar la obligatoria”.
Efecto disuasorio
Para Anxo Louzao, de CIG-Ensino, la reforma es “una barbaridad, una animalada” y lamenta que, unos cambios de este calado, no hayan sido comentados previamente, con la comunidad educativa. “Nos convocaron para mañana y la reforma la hemos conocido por la prensa”, criticó ayer Louzao. Para la CIG, el hecho de convocar reválidas después de cada etapa significa poner en duda el trabajo del profesor de evaluación continua, siendo suficiente, según sus palabras, aprobar el curso y el actual modelo de selectividad. Según Anxo, subyace en esta reforma una “idea clasista o elitista”, en cuanto a la elección de asignaturas de FP o Bachillerato antes que ahora y también en los controles de los colegios, con las evaluaciones a los alumnos. Cree que la reforma se olvida del concepto de “educación integral”, al intentar prescindir de asignaturas y, en cuanto a las becas y la obligación de devolver la cuantía si no se aprueba la mitad, Louzao cree que esto tendrá un efecto disuasorio en los solicitantes. “Creo, sinceramente, que muchas familias optarán por no pedirla por el temor a tener que devolverla si el alumno falla parte de las asignaturas porque no podría afrontar ese gasto”, explica.
José Manuel Vez, catedrático de Ciencias de la Educación, considera que el antiguo modelo de la reválida, que recuerda perfectamente, supone un elemento que hace acumular demasiada tensión al alumno y jugarse todas las cartas en un examen; en este caso al final de cada etapa.
En cuanto a la devolución de la cuantía de las becas si no se alcanza el rendimiento deseado, Vez considera que no es bueno establecer ese esquema para todos igual: “habría que ser más flexibles y estudiar cada caso, porque la situación económica de los alumnos y las familias es bien distinta”.
Para este catedrático de ciencias de la Educación esta reforma afianza la idea que de España se tiene en otros países, como uno de los Estados con mayor número de reformas educativas en menos tiempo: cada cinco o seis años, comenta Vez. “No es bueno porque se cambia demasiado y no da tiempo a ver los resultados de la anterior, porque cada modelo debe asentarse al menos durante una década para que el balance sea fiable”, argumenta el catedrático.
Reválida en lugar de selectivo y también tras ESO
Se retomará la tradicional reválida al final de cada etapa educativa. La de Bachillerato, tras sus dos cursos, sustituirá a la actual Selectividad y, a mayores, como ocurre en otros países europeos, cada universidad podrá realizar sus propios exámenes para seleccionar a los alumnos mejor preparados en función de la titulación. Habrá dos reválidas al final de Educación Secundaria Obligatoria, una para los que quieran seguir por FP y otra para los que deseen estudiar Bachillerato; por eso cuarto de eso se convertirá en un curso puente con dos bloques de asignaturas orientadas a cada uno de los caminos, en lugar de las actuales modalidades. Con 15 años, en tercero, el alumno ya puede elegir optativas y trazar su propio itinerario hacia oficio o universidad. Habrá más carga lectiva de matemáticas, lenguas y ciencias (un 25% más de clases) quitando asignaturas “no prioritarias”. En cuanto a las becas de estudios, se endurece la nota media en la mayoría de los casos para ser becario y, como segundo paso, para mantenerla curso tras curso. Hacienda se encargará de que si el universitario no aprueba el 50% de los créditos tenga que devolverla íntegra y no descarta bloquear cuentas.
Eliminación de “Educación para la Ciudadanía”
El Ministerio de Educación eliminará en el curso 2013-2014 la asignatura de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos del currículo de Primaria y dejarla solo en un curso de la ESO. Hasta ahora se viene enseñando en un curso de Primaria y en dos de ESO, además de en primero de Bachillerato con el nombre de “Filosofía y Ciudadanía”, en este caso.
Para el curso que viene, 2012-2013, los cambios en esta asignatura consistirán en eliminar los contenidos “controvertidos” del currículo, aunque este cambio aún tiene que pasar por el Consejo de Ministros. La reforma inicia a partir de mañana el periodo de consulta y negociación, con el objetivo de que pueda ser presentada en octubre y aprobada finalmente antes de fin de año.
Share Enviar por email


Comentarios recientes