Que se esconde detrás de la ideología de género

20/02/2012

Que se esconde detrás de la ideología de género

Beatriz Montes Ferrer

Nos situamos ya sumergidos en una sociedad donde el término“género” no suena tan extraño como se nos presentaba hace apenas unos años.  Muchos ya a estas alturas sabrán más o menos qué indica esta palabra, otros lo ignorarán. Sin embargo, sin pretender hacer un estudio exhaustivo, quisiera hacer una pequeña exposición del origen de esta ideología de género que se nos quiere colar en nuestros hogares y que es mucho más controvertida y profunda de lo que aparenta.

La diferencia de sexo, entendido como una categoría biológica por la que una persona tiene el sexo masculino o femenino, se nos quiere exponer como el origen de la desigualdad social que impregna la sociedad y que hay que erradicar. Ésta  no debe de confundirse con la llamada diferencia de género, que pertenece a una categoría sociológica, una construcción sociocultural y mental, que niega cualquier desigualdad posible. Bajo esta ideología, hombre y mujer son entendidos comosujetos sociales más que como seres biológicos, los cuales pueden elegir libre e individualmente su sexo, abriendo las puertas a la homosexualidad, heterosexualidad, la transexualidad, y las familias son de esta manera heterosexuales u homosexuales. Género es un rol social construido sujeto a cambios, no tiene nada que ver con el sexo que pudiera venir desde nacimiento en la naturaleza del ser humano, ya que éste se puede elegir. Niega por completo los estudios que evidencian las diferencias entre ambos sexos no sólo físicas, sino también psíquicas.

 

La ideología del gender deriva de la utopía de la igualdad de las clases sociales, propio de las ideologías comunistas que, tras su fracaso, dejaron un vacío que fue aprovechado por grupos feministas que resurgieron con fuerza durante la llamada “revolución sexual del 68”luchando por la igualdad entre sexos, buscando evidencias científicas que respaldaran sus afirmaciones y señalando esta igualdad entre todos como el único camino para alcanzar la felicidad. Marx pretendían crear una sociedad ideal donde todos, hombres y mujeres, fueran iguales, pues para él la historia era una continua lucha de poderes entre los oprimidos y los opresores, traducida como la opresión del  hombre hacia  su mujer e hijos, los oprimidos. Sin embargo, el marxismo  sobre todo se centró en el aspecto económico en el que el hombre tenía un trato privilegiado, no siendo esto suficiente para terminar con la desigualdad y el patriarcado. Los grupos feministas, hasta entonces “feministas de equidad”, se habían concentrado en trabajar por una igualdad legal y moral entre los sexos: lograr un tratamiento justo e indiscriminatorio para la mujer. Pero tras este fracaso, aparecen en la escena “las feministas de género” sosteniendo la idea de que acabando con la familia se terminaría esta injusticia y desigualdad. Este ha sido desde entonces uno de los objetivos prioritarios de la Izquierda y de estos grupos extremistas. Para ellos, en la familia se educa con una mentalidad desigual entre el hombre que es el patriarca y la mujer la esclavizada por la maternidad y el trabajo doble: en casa y en la calle si lo tiene. La familia biológica es fuertemente atacada. Pero esto va mucho más allá. Este pensamiento ataca directamente a la mujer por ser ella la que tiene la llave de la procreación. Según las feministas, esto la hace tener un trato absolutamente discriminatorio y el hecho de que la mujer ya se haya integrado en el mundo laboral, y de que las nuevas tecnologías hayan hecho posible la fecundación artificial, están suponiendo, según su ideología, grandes avances para eliminar la relación sexual como instrumento de procreación, sirviendo tan solo para el gozo y placer mutuos entre las personas. Es un ataque directo a la maternidad.

Se muestra un mundo que camina en progreso hacia un futuro en el cual hay una división de sexos que se atraen unos a otros indistintamente, donde las orientaciones sexuales van más allá de los simples y tradicionales heterosexuales, estando a su mismo nivel los homosexuales, travestis, transexuales o lesbianas como unos estilos alternativos de vida con los mismos derechos.

Según esta ideología, nos convertimos en lo que la sociedad cree que podemos ser, en lo que nuestros padres o educadores nos han estado inculcando desde el nacimiento, el género sería el producto del pensamiento humano que cambia según las circunstancias, pues se considera neutro, no es ni masculino ni femenino.

La manipulación del lenguaje es una de sus fuertes herramientas para que esta mentalidad se introduzca plenamente en nuestras vidas. De hecho, es normal escuchar expresiones como“violencia de género”, ante la cual la Real Academia de la lengua española (RAE) se pronunció en su momento, argumentando que su uso en español o de hispanoparlantes, no cuenta con una tradición cultural necesaria y que el término no es correcto desde el punto de vista lingüístico.

Palabras de nuestro vocabulario cotidiano como padre- madre son sustituidos por progenitor o progenitora, la esposa y el marido por la pareja.

De ahí la importancia de que esta teoría de géneros se eduque desde la infancia en los colegiospara que los niños tengan muy bien reforzada esta idea. Claro ejemplo hemos tenido en España con la hace poco asignatura Educación para la Ciudadanía, un verdadero adoctrinamiento en esta ideología de géneros ante la que muchos padres y alumnos han sucumbido.

A los niños se les inculca, con mucho interés, para que conozcan sus derechos, entre los que destacan la igualdad, empezando por el modo de referirse el maestro a sus alumnos distinguiendo siempre entre alumno-alumna, niño-niña, donde el género neutro empleado en la lengua castellana, se ha usado siempre para referirnos tanto al masculino y femenino como una medida económica a la hora de expresarse, pero que ya suena discriminatorio, y los propios alumnos te recuerdan si solo has dicho “los niños”, que también debes decir “las niñas”. La educación sexual desde una perspectiva de género abierta a las nuevas orientaciones sexuales, no como algo natural en el ser humano, es también, entre otros muchos, los contenidos en los que se les educan a los niños (¿o debería decir niñ@s?).

Es un constante bombardeo ideológico en el que la Religión, como es lógico, es un fuerte enemigo, porque defiende los valores naturales de la vida, las relaciones familiares, la sexualidad como un don de Dios hacia el hombre y la mujer mediante el que se unen afectivamente y para un fin procreador.

Como se ha podido apreciar a grandes rasgos, esta ideología de género está ya bastante introducida en nuestra sociedad, manipulando el lenguaje, reforzada por fuertes grupos sociales y políticos cuyo objetivo es el de realizar una reconstrucción social transformando los conceptos de sexualidad, de familia, de reproducción, atacando la educación, la religión considerada como opio del pueblo, y la cultura en general.

Caminayven

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1 comentario

  1. Manoli

    Hola Beatriz : es estupendo tú artículo ,te doy la enhorabuena `porque entiendes muy bién el peligro

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