Compromisos del ministro
María Rosa de la Cierva y Hoces, rscj Miembro del Consejo Escolar del Estado
El ministro don José Ignacio Wert ha estudiado la situación y, con ecuanimidad y sensatez, señala lo que hay que cambiar. Ahora bien, esto es tarea de todos. Es básica su afirmación de la importancia de la calidad moral de nuestra democracia y de que la Educación es clave para lograr esa calidad moral. Y señala medios para alcanzarla: 1) El Estado necesita ciudadanos que ilustren a la nación con todo género de luces y conocimientos. La afirmación tiene una importante carga de profundidad. 2) El gran objetivo es formar verdaderos españoles, hombres de bien y amantes de su patria. 3) Ante nuestro déficit educativo, es imprescindible centrarnos en mejorar la calidad. Plantea un trabajo colectivo que haga posible una Estrategia Nacional de Calidad. 4) El primer cambio necesario es un cambio de mentalidad: hay que abandonar la cultura del acomodo y la mediocridad. Es indispensable que la escuela vuelva a promover el esfuerzo, el mérito, la satisfacción por el trabajo bien hecho, la responsabilidad o el respeto al profesor. Otras medidas se refieren a mejorar el Plan de Educación: pasar de estudiar Inglés a estudiar en Inglés, y la importancia de las tecnologías. Anuncia, además, la sustitución de Educación para la ciudadanía, que tenía a España dividida en dos, por una Educación cívica y constitucional. Quiere establecer el ministro una asignatura cuyo temario esté «libre de cuestiones controvertidas y susceptibles de adoctrinamiento». ¿Sus objetivos? Centrarse en la Constitución, como norma suprema que rige nuestra convivencia, en sus valores e instituciones; conocer la historia e instituciones de la UE; y responder a la convicción de que la función esencial de la educación es formar ciudadanos libres y responsables, con capacidad para ser sujetos activos. También preocupa al ministro el abandono y el fracaso escolar. Un 26% de alumnos no obtienen el título de la ESO, y un 28,3% obtiene el título, pero no sigue sus estudios. En Europa, el promedio es un 14,4%. Sólo obtenemos la excelencia educativa en un 3%, mientras que el promedio europeo es un 8%. Y, sin embargo, nuestros alumnos tienen más horas lectivas que los europeos, pero menos de Lengua y Matemáticas. Esta situación se traduce en un 48,5% de desempleo juvenil, frente a un 22,3% en la UE. Todo ello significa que necesitamos una verdadera reforma educativa, que parte de un cambio de mentalidad.
Quiero recoger tres medidas de gran calidad. 1) El Estatuto de la carrera docente: la calidad del profesorado es clave para mejorar el sistema; es imprescindible atraer a la docencia a los mejores; y esta carrera tiene que ser una opción profesional atractiva y competitiva. 2) La autonomía de los centros y las evaluaciones externas: los dos aspectos son inseparables. La evaluación permitirá conocer el grado de progreso de los alumnos, y la autonomía, largamente prometida pero no conseguida, es indispensable en el plano organizativo, curricular y de gestión económica. 3) La modificación de la ESO: de 4 años a 3, con 3 de Bachillerato o FP, siendo el primer curso elegible por los alumnos. La modificación puede reducir el abandono escolar temprano y, en FP, dará más protagonismo a la empresa, a ejemplo de Alemania.
Este proyecto da esperanza a educadores, titulares y centros, aunque necesite reflexión común, diálogo y propuestas, en una búsqueda conjunta. Gracias, ministro.
Share Enviar por email

Comentarios recientes